sábado, 13 de noviembre de 2010
Ivan Ilich

LAS ESCUELAS están en crisis y también lo están las personas que se encuentran a cargo de ellas. La primera es una crisis dentro de una institución política, la segunda una crisis de actitud política. Esta última, la crisis de crecimiento personal, sólo puede ser atacada si se la considera distinta de ¬aunque relacionada con ¬ la crisis de la escuela.
Las escuelas han perdido su hasta hace poco no cuestionado título de legitimadoras de la educación. La mayoría de sus críticos exigen una dolorosa y radical reforma, y existe una minoría, en rápido crecimiento, que no está dispuesta a aceptar nada que no sea la prohibición de la asistencia obligatoria a las escuelas y la inhabilitación de los certificados de estudios. La controversia entre los partidarios de la renovación y los partidarios de finiquitar el orden establecido pronto alcanzará su clímax.
Sin embargo, en la medida que la atención se concentra en la escuela podemos fácilmente pasar por alto una preocupación mucho más profunda: ¿qué es lo que debe ser la enseñanza? ¿Seguirá la gente considerándola como un servicio¬ o mercancía¬ que puede ser producido y consumido más eficientemente por un número mayor de personas si se hacen los arreglos institucionales pertinentes ? O debemos establecer sólo las reformas institucionales que protejan la autonomía del estudiante, su iniciativa personal a decidir qué es lo que debe aprender y su derecho inalienable a aprender lo que le gusta en lugar de aprender aquello que resulta útil a algún otro? Debemos escoger entre una educación más eficaz de personas adecuadas a una sociedad de eficacia creciente y una sociedad nueva en la cual la educación deje de ser la tarea de instituciones especializadas.
lunes, 11 de octubre de 2010
Fraticidios
Las pequeñas aristas, los juegosos detalles (no me importan)
los problemas de las organizaciones -son mucho menos que la espuma de Braudel-
no son oídos de las épocas en que se revuelcan!
mucho menos trasienden en su propia historia
porque son egoístas y parciales
y no interesan más que a unos pocos
-durante más de un día-.
viernes, 6 de noviembre de 2009

he creído toda la vida que Miller es mejor,
pero pregúntame cual de los dos
se ha distinguido en la ruina de mi mente.
¡Claro que eso no puedo responderlo!
Estoy oyendo el baile ahora mismo
Haciendo un “gesto” en medio del Parabien`
Guiada por la gracia como la virxen.
Pues,
la manga de mi camisa esta siendo jaloneada
(Soy dramática y tengo un arsenal de todo aquello)
Ah! Es que estoy pensando en los más bellos haiku
Tal si una puta inocente se apoderara de mi cabeza,
Como si esta especie pudiera sentir universalidad.
Y la razón de todo esto:
–como la supresión de muchos días malos-
Un candor ardoroso de mujer enamorada.
miércoles, 26 de agosto de 2009
martes, 28 de julio de 2009
A la chucha!!

jueves, 9 de abril de 2009
I) 1.1: Con ajo

Salir por ejemplo a dar un paseo a las plazas,
recapacitar sobre como lucimos por la mañana,
desplazarnos a pie o nadando -tan lejos o tan cerca-
(recoger mi cabello en un moño. Mostrando!)
Sobre aquello que me esta vedado:
Doblar, cuanto antes la muñeca
De su excelencia la vanguardia.
No me subiré al avión del americanismo
Por que creo que veo más allá de Bolívar
Llevo algunos próceres muertos
-en mi pecho apretado- héroes de la miseria,
recaderos de aquello que me soplan al oído
(como la verdad absoluta o la ciencia social)
Hay escenas maravillosas mijito,
pero no puedo conjeturar sobre ellas
soy indefectiblemente una miserable
como tú y como todos nuestros seres amados.
Tengo miedo a decir verdad...
¿esta tan nublado tu criterio como el mío?
Todos tenemos que escapar
Para ir y volver, para la revancha
El partido final y sacar las pistolas,
Las cuchillas, las hechizas,
las bombas caseras que no sabemos aun hacer
-yo conozco un ingeniero en bombas.
Se titulo al lado de la escuela de las Américas-
Todos tenemos que salir de ello alguna vez
Y salir con cuática
Y volver a entrar con cuática
Porque esta es la era del retroceso
Donde la rueda, el fuego y los tx de Marx
Ya no nos sirven para nada.
La tonada, mi hermano,
Comienza en los acordes indivisibles
De la antireforma, de la deconstrucción.


